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Turquía  (7: Derviches) alt

 

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Ser testigo de una "sema" (ceremonia religiosa) de la Orden de Mevlana era importante para mí con el fin de llegar a comprender la comunión con el mundo del espíritu que los derviches dicen lograr por medio de sus giros rituales.

Como a la gran mayoría de la gente, se me enseñó a creer en fantasmas, espíritus y dioses pero, después de una considerable lucha interna, me las ingenié para liberarme de tales creencias que, como las veo ahora, son obstáculos para el descubrimiento de qué somos los humanos en realidad y como encajamos en el Universo. Finalmente llegué a pensar en términos de probabilidades concluyendo que la existencia de fantasmas, espíritus, dioses y otras entidades no materiales era sumamente improbable.

No fue fácil excluirme de la corriente de creyentes que encuentran consuelo en el pensamiento de una vida después de la muerte en una cierta forma de mundo espiritual. El abandono de toda esperanza razonable de una vida eterna y la aceptación de mi definitiva mortalidad fueron sin embargo dictados por la ausencia de la más mínima evidencia objetiva y verificable de ese mundo espiritual. Ese paso hubiera sido fácil de dar si no fuera por las numerosas suposiciones de llamadas "experiencias místicas" trascendentes del universo material.

Muchas supuestas experiencias místicas pueden ser descartadas como mentiras absolutas usadas como fuentes de poder por la clase sacerdotal ya que el hombre tembló antes que el trueno y el rayo. Un gran número de leyendas, mitos y dogmas inventados por las clases clericales para establecer y mantener su poder pueden también ser fácilmente descartables por estar al servicio de intereses propios.

Algunas suposiciones de experiencia sobrenatural no obstante pueden ser reconocidas por ser el testimonio sincero de individuos honestos que con fe reportan la percepción subjetiva de eventos que ellos describen como "iluminación" , "deslumbramiento", "nacer de nuevo", "vivir en un plano espiritual" o "comunión con Dios".

Estos testimonios honestos me parecían los más preocupantes porque ellos le dan sentido a las vidas de los creyentes. Yo no podía aceptarlos como evidencia de la existencia de un universo espiritual porque los eventos que ellos reportan no pueden ser reproducidos ni probados como falsos. Sin embargo me hicieron dudar antes de hallar extremadamente improbable la existencia de las entidades inmateriales en las que la mayoría de la gente cree. Estos informes honestos de experiencias místicas exigen explicaciones materiales ya que individuos menos honestos los presentan como prueba y los usan para manipular a sus seguidores para que hagan lo que a ellos se les antoja.

Las explicaciones están por aparecer ya que hay una acumulación creciente de indicadores de que las "las experiencias místicas" son artificios del cerebro humano. Esta nuevo entendimiento no refuta la existencia de "fantasmas, espíritus y dioses" pero descalifica irrevocablemente los reportes sobre "comunicación con Dios" como prueba de su existencia y como indicadores del significado final de la vida.

Quería ver por mí mismo a los derviches Sufi en acción para tener una impresión directa del significado de la "pérdida de su ego" y de la "sensación de unidad" que ellos dicen lograr por medio de sus giros. Fui a verlos en la Galata Mevlevihanesi en el Museo de Literaturade Divan en Galip Caddesi cerca a la Plaza del Túnel.

Los sufíes buscan la unión mística con Dios a través de diversos medios. Los derviches son los seguidores de Jalaluddin Rumi, un poeta y místico del siglo XIII actualmente llamado Mevlana quien desarrolló un ritual de cantos, oraciones y giros sobre la música sagrada que produce un estado de trance que se dice se percibe como una comunión con Dios por parte de los discípulos bien entrenados. La orden de Mevlana es musulmana de nombre pero está abierta a cualquiera que busque la unión mística con Dios como lo expresa este verso de Rumi:

Quien quiera que usted sea , venga
Incluso si usted es
Un infiel, un pagano o un adorador del fuego, venga
Nuestra hermandad no es de desesperanza
Incluso si usted ha roto sus votos de arrepentimiento cientos de veces, venga.

Los derviches tuvieron una profunda influencia en la vida política, social y económica durante el Imperio Otomano pues varios sultanes fueron sufíes de la Orden de Mevlana. Esto podría explicar la relativa tolerancia de los otomanos hacia las religiones de sus súbditos, tolerancia que contrastaba fuertemente con los intensos esfuerzos proselitistas de las hegemonías musulmanas precedentes y también con los de los estados cristianos de esa época. Su importancia ha disminuido actualmente en la Turquía secular pero aún sobreviven como "asociaciones culturales" y muchas de ellas han emigrado a la costa oeste de Estados Unidos donde se pueden encontrar unas cuantas "tekke" (comunidades de derviches).

 

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Estambul - Derviches

No había más de 50 personas sentadas alrededor del piso octogonal del semahani (pabellón ceremonial). Una de las secciones del balcón estaba ocupada por músicos tocando flautas "ney", tambores y otros instrumentos de percusión.

Los derviches desfilaron vestidos con trajes negros y se sentaron sobre pieles de cordero tendidas en el piso. Luego, estos dos sufíes mayores entraron y se sentaron a rezar.


 

 

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Estambul - Derviches

Si bien comprendí, los dos mayores presidían como invitados de honor del semazenbashi (maestro de la danza) sentado con los nueve derviches a la izquierda.


 

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Estambul - Derviches

Después de los cantos y las oraciones, los derviches circularon, cada uno inclinándose hacia los viejos maestros y entre ellos varias veces para reconocer las respectivas almas.


 

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Estambul - Derviches

Entonces, los nueve derviches se quitaron los trajes negros que simbolizan los limitados aspectos materiales de sus seres. El semazenbashi, también llamado seyh o jeque se acercó para vigilar mientras que cada derviche a su turno saludaba a los mayores.


 

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Estambul - Derviches

Cada derviche recibió la bendición de los mayores bajo la mirada atenta del jeque y se movían girando en sentido contrario a las manecillas del reloj sobre su pie izquierdo.


 

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Estambul - Derviches

Al principio con las manos apretadas y pronto con los brazos extendidos con la mano derecha mirando hacia el cielo para recibir la benevolencia de Dios y la mano izquierda mirando a la tierra para distribuirla a toda la humanidad.


 

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Estambul - Derviches

Una explicación hipotética del trance de los derviches es la siguiente. Sus giros provocan que la parte del cerebro responsable de la conciencia espacial (lóbulos parietales) tenga dificultad para reconciliar la información que recibe desde los cinco sentidos con la proporcionada por los conductos semicirculares del oído interno. Esto traería vértigos que causarían que cualquiera parara de girar o perdiera el equilibrio y se cayera pero el intenso entrenamiento de los derviches les permite continuar hasta que la persistencia de señales contradictorias sobrecarga el centro de asociación espacial al punto de causar que se desconecte.


 

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Estambul - Derviches

Esta parte del cerebro, los lóbulos parietales superiores, nos dan la conciencia de la extensión espacial de nuestro cuerpo. Nos dice donde terminamos y donde empieza nuestro entorno. Una lesión en esta área paraliza nuestra habilidad de maniobrar en el espacio físico y no seríamos capaces de calcular las distancias y ángulos necesitados para ordenar a nuestros movimientos levantarnos de nuestra cama a una silla al otro lado del cuarto.


 

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Estambul - Derviches

Cuando la intensa sobrestimulación de los giros causa la momentánea desactivación de su centro espacial, el derviche pierde la conciencia de donde termina su cuerpo y donde empieza el universo exterior. Gracias a su entrenamiento otras partes del cerebro mantienen sus movimientos rituales mientras que él tiene la impresión de ser liberado de las limitaciones de su cuerpo físico y ego individual.


 

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Estambul - Derviches

Perder la conciencia de los límites de su cuerpo físico se traduce en una sensación de unidad con el universo girando alrededor de él y hace falta muy poca incitación para causar que este sentimiento exaltado sea interpretado por sus lóbulos temporales como una comunión de su ser con Dios.

Observé las caras de los bailarines mientras giraban delante de mí. Algunos de ellos en efecto se veían parte del tiempo como si estuvieran fuera de este mundo.


 

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Estambul - Derviches

Giraron y giraron rápidamente por más de 10 minutos, descansaron unos pocos minutos y lo hicieron cuatro veces más. Ninguno se cayó. Eso demuestra su alto grado de entrenamiento ya que sería casi imposible para el humano promedio con un centro de conciencia espacial que funcione normalmente alcanzar tal hazaña.

La mirada de profunda alegría que llevaban mientras salían desfilando era una manifestación elocuente de que habían pasado por una experiencia extraordinaria. ¿Era comunión con Dios o era un artificio del cerebro humano hecho posible por el deseo ardiente y el intenso entrenamiento?

IYo tengo mi propia idea pero en realidad no sé. ¿Ustedes qué piensan?

Tal vez ustedes quisieran consultar las siguientes páginas web para tener información más detallada sobre los Derviches Girovagos de Turquía.
Les Arts Turcs
Sircasaray
Cassiopaea


 

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Web berclo.net
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